18.2.11

Los errores políticos se pagan

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En estas dos semanas que falté a mi columna estuve recorriendo Europa. La política, especialmente en España está que arde, no menor a lo que ocurre en Chile. El PSOE, de España, sabe que perderá el gobierno pero no se rinde.

Lo que ocurre allá no es diferente a lo que nos pasa a nosotros. Lo que queda claro es que los errores en política no son gratis.

Desde el continente europeo nunca fue posible desconectarse de Chile, como siempre ha sido mi propósito y justificación para emprender un largo peregrinaje, por viejas catedrales donde fueron coronados Reyes y Emperadores, cruzar puentes romanos, que todavía sirven, con más de dos mil años sobre su arcos, y recorrer palacios donde en cada rincón acecha una intriga y desde cada ventana se podía ver a multitudes que reclamaban alimento y trabajo.

Durante una parte importante del viaje, la polémica por los dichos de la Intendenta de la VIII Región nos persiguió, en la medida que la noticia escalaba en polémicas. Eran las cruzadas de la política chilena que nuevamente marchaban tras la conquista de la tierra Santa de los partidos, La Moneda, símbolo del poder.

Con un océano de por medio, el frío del invierno y cruzando la nieve de la “sierra de Guadarrama”, se puede analizar la política con mayor serenidad. ¿Qué estaba en discusión, solo un problema de promesas, palabras más empleadas, y mucha picardía para favorecer electores?

Da la impresión que estamos frente a una lucha senatorial anticipada. El senador Navarro sabe que su reelección se encuentra fuertemente amenazada por la presencia de Jacqueline van Rysselberghe, por el mismo caso de la Intendenta, el senador Jovino Novoa atacó, fuertemente, esta semana al ministro del Interior (RN) Rodrigo Hinzpeter quien se perfila como una posible competencia para su circunscripción.

Llama la atención, en las declaraciones del Senador Novoa al vespertino “La Segunda”, la curiosa diferencia que establece ante una situación cuestionable y dudosa que ello se puede arreglar “políticamente”. Si hay algún tipo de dolo, dice, para ello está la Contraloría, avalando de esa manera lo que tanto se criticó a la Concertación cuando fue gobierno, falta de trasparencia y aprovechamiento de los recursos del Estado con fines políticos.

Este episodio ha sido desfavorable para el gobierno. Muestra una lucha soterrada al interior de los dos partidos oficialistas, UDI y RN, que nunca han tenido una buena convivencia, quedando claro que las agendas personales, las ambiciones por un cargo de representación ciudadana solo significan intereses singulares, no el bien público.

Atrapado entre las dos fuerzas políticas, el gobierno ha hipotecado un grado importante de independencia, de hacer lo que se debe hacer, sin tanta demora ni consulta. Si se estimó que la Intendenta actuó correctamente, pese a la opinión discrepante de la Ministra de la Vivienda Magdalena Matte, no se podía seguir alargando una decisión, confirmarle en el cargo, de lo contrario, si el análisis indicaba alguna incorrección, solicitarle la renuncia.

La demora en adoptar una posición solo acrecentó el problema, prolongó la polémica y generó rumores y suspicacias. Las razones, sin embargo, también son atendibles no condenar, o exculpar, sin estudiar previamente los antecedentes.

La acusación constitucional la mantendrán como una amenaza cierta. Así es el juego en política. Se practica de espaldas al país y teniendo como único norte liquidar al adversario a como dé lugar.

Una acusación constitucional no tiene asidero. Si se conoce la Constitución Política, los argumentos esgrimidos por Rossi, Navarro y Toha son absolutamente errados y revelan lo poco que manejan las leyes quienes son representantes ciudadanos en el parlamento.

La polémica, en lo que al gobierno corresponde, se cerró el miércoles cuando el Ministro del Interior declaró: “cuando se plantearon las denuncias que el país conoce nosotros optamos por el camino de la seriedad, por no apresurarnos a hacer defensas rápidas, ni tampoco efectuar condenas aceleradas”.

En definitiva, el daño que la Intendenta de la VIII Región ha causado al gobierno en su cándida inocencia, lo podremos apreciar en las futuras encuestas y esa es la cuenta de un grueso error político de una autoridad regional.

Los errores en política se pagan con votos, no con disculpas.

22.1.11

Se termina la Concertación.


El titulo parece una afirmación. Podría ser más apropiado formularlo como pregunta, ni lo uno ni lo otro.
Es una rabieta más que tiene mucho de razón, pero nada de pragmatismo político. Si los radicales se van de la Concertación, pierde todo el conglomerado. No hay Concertación sin los radicales y no hay partido Radical sin la Concertación, así de sencillo y esa es una afirmación.

Sonaba a escándalo, pero más para opinólogos y farándula, que para quienes procuramos analizar los asuntos políticos con un atisbo de seriedad.
Dijo el viernes el Presidente del P.R., senador José Antonio Gómez: “Se tomó la decisión de cogobernar con Piñera, y nosotros no estamos disponibles. Existe la posibilidad cierta de que planteemos que hay que formar un referente ciudadano”.
Naturalmente la amenaza del radicalismo no va en la dirección de abandonar la coalición opositora, aunque las palabras quisieran decir eso, “nos vamos”. La afirmación del senador Gómez contiene un reproche pero también una verdad. Si no se amplían los referentes políticos, especialmente con dos grupos escindidos de la oposición, antes de jugarse la última elección presidencial, el Mas de Navarro y el Pro de Henríquez Ominami, solo recuperar lo perdido, más un pacto con el P.C. tienen muy claro que las próxima elecciones, municipales, parlamentarias y presidenciales la pierden en toda la línea.
Cuál es el escollo que tiene ese planteamiento, muy realista, desde el punto de la estrategia política, es la D.C: que con la Presidencia de Ignacio Walker quiere retornar a sus orígenes doctrinarios basados en el humanismo cristiano, bastante alejado, en el momento de su formulación, del “ateísmo marxista”.
Sobre el particular queda claro ese sentimiento en las palabras del jefe de bancada del P.R. diputado Marcos Espinoza: “Cuando aparece un presidente de partido, como el de la DC, anunciando un acuerdo con el Gobierno sin el respaldo de uno de los partidos de la Concertación, eso es una falta de respeto muy grave”. Esto es algo que se veía venir en una oposición que, en casi un año, no logra salir de los efectos “post traumáticos” de perder el gobierno y se agudizan con el acuerdo que el ministro de Educación Joaquín Lavín logra con el concurso de votos del oficialismo y la oposición. Incluyendo a la D.C., al P.S. y al PPD., la reforma al sistema educacional.
La Concertación se termina si la posiciones internas se agudizan, lo que no ocurrirá. La tentación de jugarse las cartas procurando, al menos aumentar su base electoral bastante deprimida y dividida, es superior. Más tienen que perder dividiendo y mucho que ganar procurando limar sus asperezas. Esto es solo una pequeña refriega que probablemente, en una semana, estará superada.
Sin embargo hay que tener en cuenta que, en cada riña política, en cada desacuerdo doctrinario que toca algunos principios fundamentales, las heridas, aparentemente sanadas, tienen un período de cicatrización mayor.
Ha terminado el tiempo de los díscolos y ahora el camino es más corto y más rápido. Alinco y Aguiló lo han mostrado claramente, nada de revoluciones individuales al interior de los partidos, sencillamente se renuncia, recuperan la independencia y se transforman en articuladores de acuerdos mayores entre el Gobierno y la oposición. Se sitúan en el medio. Crean su propia agenda, personal y exclusiva.
Para el gobierno, miel sobre hojuelas ya que sus propios errores, como el capítulo de Magallanes, el Ministerio de Defensa y la caída del ministro de transportes que cuesta entenderla, rápidamente pasan al olvido ante las reyertas concertacionistas.
Dimos hace algunas semanas una receta cuando se es oposición. La unidad de la Concertación no se encontraba en duda, pero individualmente era claro que los partidos de la oposición tienen visiones distintas en temas valóricos como el aborto y el matrimonio entre homosexuales. Un poco de libertad y algo de individualismo partidario para tener posturas propias, diferentes, como los colores del arco iris que en sus 20m años de gobierno trataron de representar, no le haría ningún daño.
La postura de mostrarse férreamente unidos frente a una derrota que los divide aún más, no ha sido una buena receta.
Sin embargo, pese a los denuestos, befas y anatemas, la Concertación no se termina. Para bien o para mal.

15.1.11

Eduardo Frei Montalva

Hay hombres que han dejado una huella indeleble en la política chilena y latinoamericana. Uno de ellos fue don Eduardo Frei Montalva. Abogado, periodista, escritor, estadista. Hoy se cumple el primer centenario de su nacimiento un 16 de Enero de 1911. Como todo político su figura emerge en medios de admiradores y detractores pero fue, a mi modesto entender, un político honesto y consecuente.

Estimados lectores probablemente ustedes esperan una opinión sobre el cambio de gabinete y los problemas que ha enfrentado esta semana que finaliza el Presidente Piñera. No lo haré ya que es un proceso aún en desarrollo.
No es cosa de hacer comparaciones pero hay una distancia muy importante de políticos, de todos los sectores, que tenían una gran cultura. Hombres y mujeres de cartas escritas con tinta y transportadas en sobre con estampillas. Discursos profundos, bien argumentados y dichos, con fuerza y pasión, que reflejaban estilos claros y definidos.
Eduardo Frei Montalva fue uno de ellos, esas personas que pasan por la historia de Chile y dejan una profunda huella. Qué duda cabe, era un gran orador, necesario complemento que hace que un representante electo por el voto ciudadano pueda convencer, expresar sus ideas con claridad y, por sobre cualquier cosa, motivar y ser seguido en sus ideas y en sus sueños.
Escritor de temas reales. Narrador de los hechos cotidianos, los que más tocan, la visiones que cada ser normal tiene pero que no siempre puede definir, Eduardo Frei la entregaba de forma natural, con voz firme y clara.
Le conocí en mi calidad de periodista entrevistándole en varias oportunidades, tanto como candidato en 1964 como posteriormente ejerciendo la primera magistratura de la Nación.
Recuerdo que mi padre fue votante de don Eduardo. Un día el papá llegó a la casa, no recuerdo bien si fue el 57 o el 58 con un libro, “La verdad tiene su hora”, no podría asegurar si ese era el título, yo iniciaba mi camino como dirigente estudiantil y me dijo “léelo te puede servir”.
Don Eduardo incursionó en el periodismo, profesión que siempre nos hace conocer el país verdadero. Fue director de “El Tarapacá” en Iquique, entre 1934 y 1937.
Fue un hombre, además de pertenecer a la juventud conservadora, atraído por el servicio público y la política. Participaría en la creación de la Falange Nacional y posteriormente en la Democracia Cristiana, Fue senador por Atacama y Coquimbo, senador con la primera mayoría por Santiago, Presidente de la República.
Siendo periodista de Radio Minería, me tocó cubrir una de las campañas presidenciales más creativas, la de don Eduardo, con un esquema sencillo pero de gran impacto, donde la radio, más que la incipiente televisión del 64 era el medio de gran contundencia publicitaria. El formato puso a un grupo numeroso de jóvenes recorriendo el país, desde Arica por el norte y Puerto Montt por el sur, todos rumbo a Santiago, fueron los meses de “La Patria Joven” aquella de “brilla el sol de nuestras juventudes”.
A mí me tocó tomar la marcha en Antofagasta. La radio transmitía tres informes diarios uno en la mañana, otro pasado el mediodía y el último por la noche.
Turnándose los muchachos caminaron día y noche, cruzando los pueblos y ciudades del norte. En cada lugar importante un acto político.
La marcha culminó en el Parque Cousiño hoy conocido como Parque O’Higgins, allí escuché el discurso político más brillante de toda mi vida. Cuando hago clases de oratoria siempre lo pongo de ejemplo. Chile se ha distinguido por tener oradores de gran calidad, como Benjamín Vicuña Mackenna, Arturo Alessandri Palma, Salvador Allende, Raúl Rettig, Julio Durán, Luis Bossay y tantos otros, pero me quedo con el discurso de Frei a la llegada de “La Patria joven”.
Allí se congregó, en el verbo del Presidente Frei Montalva, la inspiración, la sencillez, la empatía, los sueños contenidos por generaciones y la visión de un país de progreso real, esbozadas con la mayor claridad.
Aún cuando la vida nos lleva por definiciones doctrinarias diferentes, sería injusto no resumir estas vivencias en el centenario de la muerte de un hombre de excepción cuya muerte, confiamos, sea plenamente aclarada.
Naturalmente ocupa un lugar de privilegio en la galería de aquellos presidentes más destacados en la historia republicana de Chile.

8.1.11

¿Quién pierde en política?

No es el análisis razonado, la argumentación concreta y sustentada en hechos, lo que nos puede decir quién pierde o gana en política. En este mundo globalizado, donde las comunicaciones son instantáneas y multitudinariamente compartidas, mandan las encuestas. Voz ciudadana activa y poderosa.

Dos encuestas, importantes y creíbles, se conocieron en los últimos diez días. El pulso político dio claras señales que la salud partidaria, de los que gobiernan y de los que legislan, incluyendo oposición y oficialismo está bastante deteriorada.
Por alguna razón desconocida, sin embargo, la voz ciudadana no siempre es escuchada. El razonamiento que se hace la sociedad tampoco parece percibirse, pese a que una cuidadosa lectura e interpretación de las redes sociales que hoy se tejen nos podrían anticipar como se están interpretando las acciones de los políticos.
En las últimas dos encuestas conocidas queda claro que perdió el gobierno y perdió la oposición. Pero un cuidadoso estudio demuestra contradicciones que requieren de un análisis más detenido de sus resultados.
La primera conclusión es que a los ciudadanos no les gusta una presidencia en exceso personalista y un equipo que comete continuos errores comunicacionales, como ocurrió en defensa, con la polémica del puente que se construirá en el río Bío Bío. Tampoco parece como algo aceptable los conflictos de interés del presidente que impactaron, a mi juicio injustamente, en el caso ANFP. Razones había para tener reservas o hacer creíble una mentira, cuando el Presidente de la República demora mucho en vender sus acciones en Colo Colo.
Este es un gobierno que hace su gestión ignorando al sustento más importante, los partidos políticos de la Alianza. Aunque se insista en llamarse coalición por el cambio no hay una razón lógica que dé consistencia a esa denominación. Los parlamentarios oficialistas se enteran por la prensa de algunas acciones claves que se emprenden en “La Moneda” y naturalmente eso crea roces partidarios que apenas se disfrazan en medio de declaraciones de buena crianza. Es claro que el concepto de unidad política, de la necesaria creación de apoyo parlamentario, no es un activo del actual gobierno que luce demasiado personalista.
Por otro lado, la Concertación tampoco sale bien parada. En un esfuerzo constante por demostrar a su electorado que sigue unida no encuentra el camino correcto. Su actitud es muy mal evaluada. En definitiva los partidos políticos que la conforman, en esta mano, dejar de ser gobierno, se han desperfilado en sus particulares visiones ideológicas. Cuando se actúa en la oposición podrían desatar las amarras, cada cual marcar su terreno, de lo contrario solo mantendrán la esperanza de contar para la competencia presidencial con su figura mejor evaluada, que trabaja en el extranjero y que no ha señalado que aceptará una candidatura presidencial. Atrapados en esa esperanza no surgen nuevos candidatos. Si actuaran con mayor independencia, desde la oposición, los valores particulares que les distinguen podrían permitir que surjan otros liderazgos y no caer en errores como la de poner, en la Presidencia del Senado, a un parlamentario que hizo trampas con las estampillas y los sobres en la cámara de diputados, que avaló las acusaciones del caso Spiniak y que exhibe un historial político confuso. ¿No tienen para el Senado algún representante mejor calificado?
El gobierno no necesita que los opositores le compliquen la vida, se la complica solo y ello no es bueno si pretenden continuar gobernando al país.
Primero deben hacer esfuerzos por demostrar cohesión política en el parlamento. Sólido apoyo partidario, una política comunicacional clara y coherente con las iniciativas que se quieren incorporar. Especialmente señalar con claridad los plazos a cumplir en algunas promesas emblemáticas, como el 7% de los jubilados.
Las rendiciones de cuentas no son la metodología adecuada, frente a un determinado número de invitados escogidos, no trascienden a la ciudadanía. Las estadísticas, crecimiento, desarrollo, cambios sociales pueden ser palabras vacías si ello no se siente, por el ciudadano común, que les benefician.
Discursos que solo suenan como palabras bonitas no mantienen o suman adherentes.

31.12.10

La última encuesta

Cuando cierra el año, difícil, lleno de dolores y preocupaciones, la encuesta CEP, la más creíble y prestigiada por sus aciertos, deja en el oficialismo y la oposición una sensación de insatisfacción.
Cada cual mira la paja en el ojo ajeno, pero la viga política en el propio se pasa por alto.


Con un ojo se gobierna y con el otro se vigila lo que pueda pasar en los próximos tres años, cuando una nueva elección presidencial nos ponga en la órbita de las campañas política que, conforme a la tradición, se inician al tercer año de gobierno.
Las encuestas adquieren gran relevancia y, a veces, los programas de trabajo, las actitudes políticas, los acciones previstas, incluyendo el rumbo político, cambia con fuertes golpes de timón según lo que el pulso ciudadano recomienda.
La encuesta Cep, dada a conocer el jueves, no dejó contento a nadie. En la Moneda como en las sedes partidarias de la Concertación las caras se vieron muy largas. Aunque cada cual endosó al adversario las perdidas, no se pudo ocultar que nadie puede llevar el agua de los votos ciudadanos a su propio molino.
El Presidente Piñera aumenta el rechazo, especialmente en la Región Metropolitana, 40% aprueba su trabajo y el 41% lo rechaza. En regiones le fue mejor, 47% lo apoya y el 28% desaprueba su gestión.
En la oposición, de los cuatro presidentes de partidos de la Concertación tres descendieron en la aprobación ciudadana, si tomamos como referencia la encuesta de Junio – julio. Carolina Toha (PPD) bajo de 50% a 45%; Ignacio Walker (DC) de 36% bajó a 31%, José Antonio Gómez (PRSD) de 35% a 24%. El único presidente de partido opositor que sube levemente es Osvaldo Andrade, de 25% a 26%.
Las cuentas como se puede apreciar no resultan alegres ni para unos ni otros.
Lo que más preocupa a la oposición es que su labor recibe un amplio rechazo. No ha podido encontrar la dirección correcta o la forma de hacer una gestión moderna desde su rol de estar fuera del gobierno. Da la impresión que los 20 años de poder adormecieron el sentido de creatividad, impulsar ideas novedosas que hicieran el contrapunto a las iniciativas del gobierno.
Los resultados son francamente malos para la Concertación. En la medición de su desempeño como oposición el nivel de aprobación solo llega a un magro 24%. En la medición anterior registraron 29% que ya era poco convincente en cuanto a su gestión. En Cuanto a la Coalición por el cambio – gobernante – el resultado fue de un 41% de aprobación.
Cuando una agrupación de partidos, que ha perdido el gobierno, quiere reconquistar el poder le resulta difícil avizorar un buen futuro con esas cifras. Las encuestas revelan que sus principales liderazgos comienzan a ser odiosos para los electores, como le ocurre a Camilo Escalona Girardi o Pizarro, este último Presidente del Senado.
La única figura importante sigue siendo, en la oposición, Michelle Bachelet, quien recibe un apoyo transversal. Es alta valoración no garantiza volver a la Moneda, dado que pese a su alta popularidad debió entregar el gobierno a la coalición de derecha.
En el oficialismo tampoco la tienen fácil, con una política comunicacional extremadamente débil, y con personajes que, con sus frases o declaraciones, se prestan para alimentar las críticas, como el “reguleque” de la ex directora de la Junji, debe potenciar urgentemente una figura presidencial. Por el momento tiene dos, el ministro Golborne y el ministro Lavín.
La tarea está en convencer a un 58% de Chilenos que “no pesca” a los políticos. Un porcentaje importante que está desilusionado de cómo trabajan los políticos, como gobiernan y como se oponen a los que gobiernan.
Para este año 2011 un 56% de los encuestados confía que será bueno o muy bueno. Mirando para atrás el 2010 solo fue regular, razón para afirmarlo se tiene, si solo hacemos el balance de las repercusiones del terremoto del 27 de febrero.
Revertir lo que nos ha desagradado y mostrar signos más positivos es lo que los chilenos juzgaran en las próxima encuestas.
Buena tarea para los propósitos que se deben abordar el año que se inicia.

26.12.10

¿Las sanitarias, no?

La política tiene esas cosas ingenuas y casi simpáticas, se llaman inconsecuencias y se manipulan de acuerdo a si se gobierna o se está en la oposición. Si en un momento se privatizan empresas del Estado, cuando otro gobierno, de distinto signo pretende vender lo que queda entonces se rasgan vestiduras y se deja caer ceniza sobre las cabezas en señal de luto y dolor.

La Concertación, en dos gobiernos, privatizó las sanitarias en Chile. Lo hizo sin complejos, pese a que pasaban por encima de las ideologías de izquierda que quieren todo en manos del Estado.
Es más, en el gobierno de Ricardo Lagos se dispuso que el 35% que quedaba en poder del Estado, fuera prescindible. Por ley sin necesidad de consultar al parlamento se podía vender el remanente que se había entregado limpiamente, en su mayoría, a empresas extranjeras.
Hoy, cuando el gobierno del Presidente Piñera quiere hacer uso de lo que el Gobierno de la izquierda dispuso, libertad de vender el 35% en poder del estado, surge el fuerte griterío parlamentario. Confían en la mala memoria de los chilenos, en la ingenuidad de la opinión pública.
La izquierda chilena, que gobernó durante 20 años, vendió las sanitarias y luego declara que si se estima conveniente, también pueden vender el resto, que solo da derecho a percibir una fracción de utilidades y a nominar un director, que obviamente no hace mayoría frente a la empresa privada que compró.
La explicación que ofrece el ex Presidente Lagos es, por decir lo menos, increíble: "La decisión de derogar el artículo que obligaba al Gobierno a tener el 35% de las acciones de las sanitarias, tuvo que ver con las negociaciones que Chile había terminado con la Unión Europea. Ésta había reclamado en las negociaciones con Chile la existencia de esta suerte de acción dorada, que implicaba la participación por ley del Gobierno en las sanitarias"
Reconoce Ricardo Lagos que para vender no se necesita ley alguna, menos intervención en el parlamento, como la izquierda señala ahora que, incluso, pretende ir al tribunal constitucional. Parlamentarios, opositores ni siquiera recordaban que fue la propia Concertación la que declara prescindibles las acciones. No pretendan que creamos que la Unión Europea poco menos que nos obligó a establecer ese aspecto. ¿No fue Chile que se enfrentó en la ONU a Estado Unidos, en la segunda guerra del golfo, porque le habría de temblar la mano por un 35% de acciones de las sanitarias, ante la Unión Europea?
La izquierda privatizó estas empresas, que eso quede bien claro. En ese momento nadie dijo nada. La mayoría gobernante estuvo de acuerdo y la mayoría parlamentaria votó ese acuerdo. ¿A quién quieren engañar?
Hoy, el gobierno quiere destinar los recursos que ese 35% rendirá a inversiones en empresas del Estado.
Cuando el presidente de la D.C. declara: "Aquí está la diferencia entre un Gobierno que actúa unilateralmente por vía administrativa, por decisión del Ejecutivo y de forma inconsulta, y un Gobierno como el del año 98 del Presidente Frei con el ministro Lagos Escobar, que actuó en el Parlamento, por ley y consultando a todo el mundo"
¿Se consultó a todo el mundo, alguien levantó la voz cuando se deja la libertad de vender las acciones en el Gobierno de Ricardo Lagos?
La izquierda afirma que el 35% deja una utilidad de 100 a 150 millones de dólares anuales. Pregunto: ¿Si el 35% de las acciones deja una utilidad de esa naturaleza, cuánto dejaría si el estado tuviera el 100 % que privatizó la izquierda cuando era gobierno? ¿Están ahora arrepentidos?
El senador Lagos Weber dice: "Piñera es lento para vender sus propias empresas y rápido para vender las empresas del Estado. Eso es una vergüenza" No fue Piñera el que vendió las sanitarias, fue el padre del senador Lagos. Seguramente ese capítulo de la historia lo olvidó. Fue su padre el que, además, estableció que las acciones remanentes se podían vender.
Tampoco se pretende vender ninguna empresa del Estado. ¿No fue la concertación la que privatizó las carreteras en Chile?
Cuando Lagos, padre del senador, inventó el tren al sur, no se dilapidó el dinero del Estado. Cuando el Transantiago se entrega a determinados concesionarios privados no produce el peor desastre en el transporte, provocando un subsidio permanente para que pueda seguir funcionando.
Cada cual, en política, quiere mirar con el ojo que más le conviene. El de la izquierda, parece estar tuerto.

4.12.10

Reformas electorales

Uno de los temas más importantes, posteriores al retorno a la vida democrática normal, ha sido una reforma profunda al sistema electoral.

Entre otros cambios declarados, pero nunca enfrentados, por falta de consenso político, se encuentran terminar con el sistema electoral binominal y, profundos cambios, con inscripciones automáticas, voto voluntario y sufragio de chilenos en el extranjero.

En lo personal, lo he señalado en más de una oportunidad, nunca he sido partidario del sistema binominal, me parece no refleja lo que son las minorías y mayorías políticas. La intención de quienes formularon este criterio, se basó en que llevaría a la formación de grandes bloques, alianzas de partidos, para lograr sumar votos que pudieran elegir a los candidatos.
Desde el punto de vista, anteriormente expuesto, se cumplió el objetivo, nacen dos grandes conglomerados, bastante variopintos en cuanto a sus posturas valóricas y visiones de gobierno. El sistema, sin embargo, desorienta al electorado por una razón muy sencilla, a ratos quienes son oficialistas toman posiciones opositoras frente a su propio gobierno. Durante 20 años observamos en la Concertación una falta de alineamiento político. Nacieron los “díscolos” y posteriormente movimientos que se escindieron definitivamente del “arco iris” concertacionista.
Actualmente la alianza por Chile, de verdad uno no sabe cómo llamarles definitivamente, a veces se autodenominan coalición por el cambio, sufre el mismo problema. No hay unanimidad, ni en los partidos que integran estas agrupaciones, o en el accionar de los parlamentarios, que desarrollan sus propias órbitas y movimientos de traslación ideológica frente a determinadas posturas, en este universo de la política chilena. No faltan los satélites más pequeños, que orbitan de planeta en planeta partidario, sin ser capturados por la fuerza de gravedad de ninguno de ellos. Ejemplos claros, el PRI; el PRO y el PC.
¿Esta galaxia quedaría deshecha si se termina el sistema binominal y volveríamos al polvo de estrellas con múltiples partidos? Definitivamente creo que no, ahora, hay una ciudadanía más culta, que aprendió a pensar por cuenta propia, que tiene enlaces, aún no medidos en su potencia, en redes sociales, diarios ciudadanos, correos electrónicos.
La balanza ya no se mueve de la misma manera que en el pasado. El fenómeno comunicacional de la gente, individualmente concebido, les permite migrar ya no por definiciones ideológicas, de un candidato a otro. Se niega a quedar cazada en las redes conocidas como “izquierda, derecha, centro izquierda, centro derecha y, últimamente, progresista”.
Si la política no ve estos fenómenos sociológicos, en tiempo breve, no van apuntar en la dirección correcta.
El uso permanente de “la pobreza”, como un elemento común del vocabulario político electoral, unido al de “los más desposeídos”, suenan falsos ante la cantidad de escándalos que se producen con el uso de los recursos del Estado, el actuar individual y colectivo de quienes gobiernan, o legislan.
El voto ciudadano se orienta más por valores, que por declaraciones de principios. Importa la honestidad, la credibilidad, ser ejecutivo, acogedor, franco, consecuentes etc. Esos, podríamos interpretarlos como los valores ideológicos del ciudadano del siglo XXI. Curiosamente, aquellos ciudadanos, son los que no quieren inscribirse en los registros electorales. Son los que no creen en la palabrería que se generó en el lenguaje de la guerra fría el siglo pasado.
Un alto porcentaje de quienes son parte de la dirigencia política chilena, permanecen con los códigos del 1900, donde los rencores del pasado, la cuentas por cobrar, los resentimientos, permanecen ocultos, pero acechando, para saltar a la palestra en cualquier momento.
Inscripción automática, voto voluntario y ojalá voto de chilenos en el extranjero, sin condiciones, nos pondrán al día para que el oído de quienes legislan o constituyen el poder ejecutivo, escuchen a una ciudadanía, que votando o absteniéndose de hacerlo puede hablar más fuerte que nunca, en una democracia completa y no circunscrita a las minoría políticas partidarias que, hoy, nominan candidatos y acceden al poder, en el gobierno o en el parlamento.