22.12.06

¿Qué nos separa a los chilenos?


Los acontecimientos de la semana que ha terminado, me refiero a la muerte y funerales del ex Presidente de la República, General ® Augusto Pinochet Ugarte, nos ha mostrado una vez más que los chilenos seguimos separados, divididos por nuestras propias historias individuales y colectivas.

Es este un tema digno de un estudio sociológico para el cual, evidentemente, no tengo las competencias necesarias más allá de, por mi profesión, ser un observador del devenir nacional.

Será que el choque de razas autóctonas con el invasor y conquistador europeo permanece en una lucha de un mestizaje del cual no podemos renegar.

¿Qué nos separa a los Chilenos?

Cualquier cosa, el menor motivo sirve para que tomemos distancia unos de otros.

Aún persisten las disidencias entre los partidarios de O’Higgins y Carrera. Entre Balmacedistas y congresistas. Todavía se discute sobre la llamada “ley maldita” del ex Presidente Gabriel González Videla. “y el pueblo le llama Gabriel, recitaba el inmortal vate Pablo Neruda”, para poco después denostarlo cuando las ideologías les separaron.

La vieja costumbre de separarnos a como de lugar se ve en todos los campos. En el deporte la Chile, el Colo Colo, la UC, La Serena con Coquimbo, provocan las pasiones más desatadas, se destruyen graderías, se rompen baños, se lanzan piedras.

Los ambientalistas pelean por mantener el planeta lo más puro posible, entre tanto la necesidad de crecer y competir se alza, en cada proyecto desarrollo, como una amenaza que termina en los tribunales, como el caso del tranque Mauro, por nombrar un ejemplo cercano.

Nos divide la política. Cada uno de nosotros se adueña de su propia verdad, se nutre de sus propios y exclusivos valores, y creemos que son los únicos que valen.

Se pelean los políticos al interior de sus propios bandos pese a compartir una declaración de principios común. Longueira con Piñera, Girardi con Flores, Schaulson con Bitar, Velasco con Ravinet.

¿Qué nos separa a los Chilenos?

Pareciera que la genética de nuestra raza nos lleva a ser rencorosos. A llevar las ofensas sobre nuestros hombros y hacer de la venganza de ellas, una cuestión de honor masivo, colectivamente necesaria.

Y así nos sorprende este capítulo de la historia, encerrados cada cual en su propia verdad y justificaciones. No importa el dolor ajeno, de todas las épocas, edades y género. Solo creer y asumir que existe una sola y única verdad, la nuestra, la del otro no cuenta.

Además del deporte, lo que más nos divide son las concepciones políticas, muchas de ellas amparadas en utopías irrealizables.. Atrincherados en posiciones ideológicas que a veces ni siquiera entendemos. Pregunten a los militantes de un partido que definan su ideología, difícilmente podrán hacerlo.

Hablan de democracia y de libertad los que defienden y sustentan dictaduras. Se separan estas en derechas e izquierdas, creyendo que unas son mejores y las otras peores.

No permitimos que nos toquen nuestras propias dictaduras. Pretendemos que no existieron los muros que dividieron a los pueblos o que existe un gobernante que se mantiene en el poder en América desde 1959. No reconocemos nuestros propios errores y pretendemos que no existieron muertos o desaparecidos.

Nos falta valentía para enfrentar nuestro pasado. Nos falta serenidad para analizar y distinguir lo bueno de lo malo, para perdonar y para pedir perdón.

En estos días nos hemos enfrentado, querámoslo reconocer o no, a lo peor de nosotros mismos. Desde la mujer que embiste con un palo los vidrios de un edificio en construcción, de los que atacan a periodistas que cumplen con su deber de cubrir un acontecimiento noticioso, hasta los encapuchados que destruyen semáforos, que roban a modestos comerciantes aprovechando los desordenes, y pasando por lo que beben Champaña porque se murió la persona a la cual odiaban.

¿Qué nos separa a los Chilenos?

9.12.06

Pastelero a tus pasteles


No puedo menos que estar absolutamente de acuerdo con un documento, "¿Democracia clientelista o democracia de los ciudadanos?", entregado el pasado miércoles por cuatro parlamentarios de la concertación, llamados los “díscolos”. Ellos son: Marco Enríquez-Ominami (PS), Alejandro Sule (PRSD), René Alinco (PPD) y Marcos Espinosa (PRSD).

El punto que plantean en su escrito no es menor y pone el acento en algo que pocos parlamentarios se atreven a mencionar, la verdadera función o tarea de un diputado y un senador.

Qué dicen estos parlamentarios que se caracterizan por ser, de alguna manera, novatos en estas lides pero no por ello audaces y hasta innovadores en su manera de entender la política.

Un párrafo inicial y muy quemante: "la existencia de ‘proyectos concursables’ administrados por algunas personas de dudosa honradez, aumenta las probabilidades de que los recursos no lleguen al destino para el cual fueron asignados. No todos son santos y con vocación de servicio público y resguardo del interés general de los ciudadanos".

Luego agregan con especial certeza, refiriéndose a una ciudadanía que ha distorsionado la función pública confundiéndola con una necesidad de pedir favores a cambio de votos o apoyo electoral: "La posibilidad de tener éxito en la petición depende del concejal, alcalde, gobernador, diputado, senador o ministro. Como la mayoría de la gente ignora a quién acudir ante sus necesidades, termina con más frecuencia en los diputados o senadores, cuya función es muy diferente de este mercado clientelista".

Las verdades que estos parlamentarios plantean son más agudas y quemantes: "si nuestra democracia marchara correctamente, los parlamentarios debiéramos ser legisladores, fiscalizadores, servidores del interés general y, sobretodo, orientadores de la opinión pública. Para eso hemos sido elegidos y en eso consiste nuestro mandato".

El trabajo legislativo se hace, pero diputados y senadores nunca son juzgados por el electorado en ese su trabajo fundamental, generalmente obtienen más votos por la figuración en denuncias inconsistentes, en una suerte de juego de escandalillos que más les acercan a la farándula que a la política seria y consistente.

Luego advierten que; “Si la Concertación no sabe reinventarse constantemente, innovar en propuestas y contenidos, renovar las vocerías, en definitiva, si hacemos de la política una profesión, sin entender la transformación y el cambio como instrumentos de una nueva política, el ejercicio del poder se transforma en un ente vacío que solo sirve para satisfacer ambiciones personales en perjuicio de los principios fundacionales de esta coalición, vale decir, la justicia social, la democracia y la libertad".

Cuesta, a veces, encontrar un grupo de diputados, independiente de su signo político con una claridad de ideas frente a lo que es la “madre de todas las corrupciones” hacer favores a cambio de mantener un capital electoral que le garantice la permanencia en el cargo indefinidamente.

Llevado a escala esto ocurre en todas las áreas y, de manera especial, en el servicio público llevando a los excesos que hoy todos condenamos.

Los diputados Enríquez-Ominami, Sule, Alinco y Espinosa, concluyen en su documento: "ahora más que nunca se hace necesaria una reestructuración del sistema de gobierno que nos rige. Terminar con la excesiva concentración del poder que genera el sistema presidencialista y pasar a un régimen que otorgue a la función parlamentaria su verdadero sentido".

Las declaraciones de uno de los implicados en el caso Chiledeportes, que explicaba la lista de parlamentarios que contaban con asignaciones, “a priori” de recursos, indica esa práctica. El dinero se reservaba para aparecer como quienes obtenían, gracias a su gestión, recursos para su clientela electoral, práctica de la cual abusó hasta el delito la política en las últimas elecciones, la llamada, tan graciosamente, “hojarasca”.


2.12.06

Política e hipocresía


Durante semanas todos los medios de comunicación hemos estado dedicados al tema de Chiledeportes, a las facturas falsas y al ping pong de declaraciones de políticos al interior del conglomerado oficialista y con la oposición.

Al tratar de hacer una reflexión serena y objetiva, lo más probable, nos encontramos navegando en un mar proceloso, donde la política se mezcla con la hipocresía.

La corrupción para muchos es culpa del gobierno y se apunta con dedo certero a la anterior administración – 70 % de apoyo al término de su gestión – y el oportunismo político lo hace con el al actual gobierno. Nadie, sin embargo, de la clase política quiere entrar al meollo del asunto.

La estructura del estado requiere de una urgente modernización. Aunque para muchos políticos hablar de la empresa privada es como mostrarle una cruz a un vampiro, ya es tiempo que se adopten algunos aspectos de gestión y planificación que hacen a las empresas privadas exitosas.

Primero, sinceremos la necesidad de empleados. Todos sabemos que la estructura debe establecerse sobre la base de las tareas a cumplir, la eficiencia y la probidad con que ellas se ejecutan.

El Estado necesita más servidores públicos. Como siempre, en la hipocresía de no enfrentar una realidad, se reemplaza por empleados a honorarios que no tienen imposiciones, o seguridad social de ninguna naturaleza, menos derecho a vacaciones.

La oposición en una falta de realismo increíble no apoya un crecimiento del Estado, aunque igual ese crecimiento existe por la vía antes señalada. Sin embargo, el contratado a honorarios se presta para que su nombramiento surja de toda clase de presiones. Hay parlamentarios, senadores y diputados, que son verdaderas agencias de empleo público. Más que las competencias, interesa tener carné de un partido político de la Concertación.

El sistema implantado y que se mantiene ante la tozudez de la oposición, ha permitido el ingreso de “operadores” políticos, ahijados de algún parlamentario o de un alto dirigente.

Con este sistema ha crecido, una vez más, la corrupción y el aprovechamiento de los dineros del estado.

Un solo ejemplo de no más de 48 horas. El ministro de OO.PP. Eduardo Bitrán denunció el viernes a diez funcionarios de Vialidad de la IX Región, incluyendo los directores de Vialidad de Malleco y Cautín, comprobándose que se cancelaban obras, a empresas contratistas, que no se ejecutaban.

En el colmo del rapiñaje, se condenó por fraude al fisco al Director de Vialidad de Malleco, Hernán Rodríguez, por ofrecer dinero a un taller para aumentar la cotización de la reparación de un vehículo.

Tantas leyes que se anuncian y se promulgan y el robo en despoblado continúa.

Existe una mala selección de personal, especialmente de cargos donde prima el peso político más que el conocimiento y competencia.

De una vez por toda la clase política, gobierno y oposición, debería ponerse de acuerdo en consensuar una planta óptima para servir bien a la ciudadanía. De una vez por toda, acordar una forma independiente de seleccionar al funcionario público, en base a sus conocimientos y habilidades, y alejar de toda influencia a parlamentarios y dirigentes que se precipitan sobre las autoridades, para presionar en busca de colocar a sus favoritos.

Buena selección de personal, término a las contratas, planta óptima, sistemas de control de gestión, cese de la inamovilidad que permite que los malos empleados prevalezcan y los buenos terminen sumándose a la mediocridad, evitaría los bochornos que cada día debemos conocer.

Hagamos gestión por competencias en la administración pública. Capacitemos permanentemente a las personas que en ella trabajan y ya verán que las cosas cambian, pero ¿Cambiará la clase política para ponerse de acuerdo en soluciones tan sencillas?

27.11.06

Tres puntos malos.

Hoy la política es lo más parecido a un rodeo.

Ante los últimos acontecimientos de corrupción que siguen ocupando, por cinco semanas, los principales titulares de la prensa, radio y televisión, hemos apreciado con sorpresa como ha aparecido, en la medialuna del parlamento, toda suerte de colleras, cada una correteando alguna iniciativa que despiertan gritos de aprobación o silbidos de rechazo del respetable.

Muchas colleras han visto que la “atajá” no la hacen ellos sino que gente que no está metida en el rodeo, pero que tiene el poder suficiente para inmiscuirse y sacar a los jinetes fuera de la pista.

Se quiere constituir una comisión investigadora por el caso Chile deportes y una collera afuerina, recomienda postergar la corrida, ya que para eso se está corriendo en otro lado el gran premio “justicia chilena”, así, no pueden existir dos eventos paralelos.

Pese a todos hay carrera corrida. Con gran sorpresa de los participantes, el capataz no es del mismo equipo. Las recriminaciones no faltan, traición, falta a la unidad, gritan desde galerías y tribuna. Los que no querían que la carrera se corriera ahora dicen que no ha sido esa su intención.

En medio de todo sale una collera inesperada, Henríquez Ominami y Alinco, montados en “rebelde” y “taimado” arrean a “despenalización del aborto”.

A varios no les gusta el animal, ni siquiera para verlo corriendo. A la salida de la puerta, desde el palco, el jurado dice que no puede salir de los corrales y lo empujan dentro.

Piden quedar “al aguaite”, pero no los dejan

Se corre, ahora, el gran champion PGE, (Programa de generación de empleo) muy disputado, donde se sabe que es carrera corrida para algunos conspicuos personajes, pero, entre guitarreo parlamentario y huifas de sus operadores, se impide que el anuncio sea completo. Solo se puede hablar de la carrera pero no de los participantes. La collera Fuentealba – Vallespin, que tenían todas las ganas que se anunciara a los jinetes, son repentinamente acallados desde el fundo de La Moneda. Un llamado telefónico, con argumentos para reflexionar sobre lo malo que sería anticiparse a nombrar a los participantes, los lleva, entre rezongos y relinchos de sus cabalgaduras, fuera del ruedo, pese a sus protestas.

Parece bueno que la carrera se corra, pero sin que el respetable público se enteré de quienes montan los caballos “estafa” y “corrupción”.

Así la fiesta del campo chileno se desluce entre empujones y “atajás” que sacan a los animales de la cancha y las colleras, tan ganosas al principio, en aras de la unidad, van quedando con las ganas de encerrar a las bestias de este rodeo que ya parece un chiste.

La política, una vez más, muestra que a vista y paciencia del público se hacen toda clase de maromas y martingalas, chanchullos y movidas, para que nunca lleguemos al fondo de la corrida.

La Cámara de Diputados tiene como una de sus tareas fiscalizar, pero cuando quiere hacerlo en serio, el Ministro del Interior dice que no es bueno, para la convivencia, dar nombres de los presuntos responsables, cuyos equipos de campaña le han sacado el pan de la boca a gente pobre y sin trabajo.

Así los parlamentarios honestos, que prestigian la política, deben aceptar, en aras de la convivencia y de la unidad, que no les habran la puerta de esta singular medialuna. Seguramente son buenos jinetes pero sin cancha para correr.

Ojalá que las medidas anunciadas por la Presidenta Bachelet se apliquen y resulten efectivas, pero la primera señal dada desde el palacio de Gobierno, por la segunda autoridad política del país, no es buena.

Queda la impresión que a los políticos, con honrosas excepciones, les gusta enterrar sus escándalos en tumbas sin nombre.

17.11.06

La guerrilla política

Nada como un buen escándalo para mostrar las luchas internas en las colectividades políticas.

Aunque se estima que quienes son afines en sus ideas, compañeros, camaradas correligionarios etc. se unen en torno a un partido político y participan de sus actividades, elecciones internas y externas, alianzas y desarrollo estratégico para conquistar el poder, siempre queda al desnudo que la unidad que predican, al interior no se practica.

Cuando se es gobierno la responsabilidad, sin embargo, es mantener la unidad de las fuerzas políticas que le sustentan. En esta ocasión las autoridades se han auto marginado, a lo menos públicamente, lo que provoca en los partidos polémicas y desencuentros que dejan una secuela que agrava aún más la situaciones que fueron desencadenantes.

Es un efecto dominó que se produce en la medida que transcurre el tiempo, sin un golpe de timón fuerte de quién manda y puede provocar daños irreparables como la renuncia de militantes, pérdida de parlamentarios y divisiones larvarias que, más adelante, serán difíciles de controlar.

Hoy existen dos escenarios claros. Uno es el escándalo y sus efectos asociados. El otro corresponde a las recriminaciones internas que ya escapan al control partidario y golpean, duramente, a las autoridades gobernantes.

Veamos algunos ejemplos. La acusación del diputado socialista Fulvio Rossi que el gobierno impide la formación de una comisión investigadora del caso Chiledeportes en la cámara. La ratificación de la misma acusación de parte de su esposa, la diputada PPD, Carolina Tohá que dice que el gobierno, con esa actitud se ha pasado un auto gol.

La posición antagónica del senador Fernando Flores que ha complicado aún más las relaciones de uno de los principales partidos de la concertación.

Acusaciones de funcionarios públicos forzados a mentir, según ha dicho, para proteger al senador Girardi. Para orientarles legalmente, el senador Flores, ha dispuesto un equipo de abogados de alto nivel.

La guinda de la torta la ponen las declaraciones de Girardi el viernes que textualmente expresan: “Nosotros creemos que en Chiledeportes está el verdadero problema de corrupción en Chile, tal vez el más grande y grave problema de corrupción que ha habido en este país (...) No es un problema puntual, sino que es una red de corrupción que está operando en todo Chile desde Arica a Punta Arenas". Luego agrega “Queremos saber cuál fue el destino de estos dineros y quiénes fueron los beneficiarios de estos robos. Estamos hablando de un caso que no es puntual sino de una red sistemática de corrupción para apropiarse de recursos fiscales” (Diario La Segunda).

Como si esto fuera poco otro diputado, el D.C. Gabriel Ascensio, dijo el viernes pasado que era vergonzoso e inaceptable para alguien que fue diputado, el rechazo del senador Camilo Escalona a la creación de una comisión investigadora de la cámara que indague las irregularidades cometidas en Chiledeportes. En una conferencia de prensa dijo a los periodistas: “no es efectivo lo que señala el senador Escalona, en el sentido que una investigación de la cámara, paralela a una de la justicia y de la Contraloría sea innecesaria porque podría interferir en ellas, ya que nosotros perseguimos responsabilidades políticas y no legales, como lo hacen los tribunales o administrativas, como la contraloría”.

La polémica proseguirá con fuerza esta semana y como consecuencia, en algún momento del tiempo obligará a la Presidenta Bachelet a intervenir, no para reiterar sus, casi diarios, llamados a combatir la corrupción, si no que para algo más fundamental cuidar la unidad de los partidos que dan sustento a su gobierno. Seguir permaneciendo al margen, lo que parecía una buena estrategia, ahora se transforma en una actitud políticamente peligrosa.

La medida pro transparencia


Cuando los escándalos de Chiledeportes y PGE (programa de generación de empleo) parecen no despegarse de la agenda informativa de todos los días, surgen, paulatinamente, proposiciones de medidas para garantizar que los “eventuales funcionarios públicos, que asumen a dedo luego de cada cambio de gobierno, posean las competencias necesarias y tratándose de cargos de mayor responsabilidad deben postularse por concurso público.

Lo se no puede dejar de destacar y aplaudir, es la propuesta de la Democracia Cristiana, contenida en 25 medidas que el viernes pasado fueron entregadas al Vicepresidente de la República Belisario Velasco, por la senadora Soledad Alvear, presidenta de la colectividad oficialista.

La comisión encargada de entregar iniciativas concretas, lo hizo antes de la propia comisión instalada por la Presidenta Bachelet.

La más relevante, por lo drástica, es solicitar que renuncien todos los Jefes de servicio, demócratas cristianos, que han sido nombrados sin concurso público. Lo señalado no impide que puedan postular pero ahora no llevando por delante su militancia, lo que vale son las competencias.

La lógica de la medida, nos parece, es que el servicio público debe ser profesional y altamente competitivo. La administración pública es para todos los chilenos, no para los partidos gobernantes de turno. La experiencia ha demostrado que cuando se nombra a dedo, o porque determinado servicio es “coto de caza” de un partido específico, ocurren las cosas que hoy todo el mundo recrimina.

Un servicio público que aplica los recursos del estado, lo debe hacer con la mayor transparencia posible. Debe eliminarse la lógica del señor Farias que las cosas se saben porque metió mal el dedo y como el mismo agrega dejó “la embarrá”.

Los que algunos han hecho no es solo meter mal el dedo, han metido la mano entera.

Entre otras iniciativas se incluye modernizar la contraloría, aún acéfala, fijar el consejo de auditoría interna, crear una agencia de políticas públicas que controle la ejecución de los programas sociales, hoy cuestionados, en lo que corresponde a generación de empleos y otros.

La Democracia Cristiana propone publicar en Internet las declaraciones de patrimonio e intereses de las autoridades públicas, dar más atribuciones al Servicio Electoral para que se transforme en una superintendencia y sancione a los candidatos cuando sus rendiciones de cuentas no cumplan con lo establecido en la ley.

Otra de las medidas importantes de este programa, entregado por Soledad Alvear, es el que se refiere a establecer un límite a la reelección en los cargos de responsabilidad política y limitar las reelecciones de los cargos de elección popular.

Es una manera clara de evitar que tengamos personajes eternizados en los cargos. Diputados y senadores de los cuales, algunos, derivan a convertirse en gestores de favores y dávidas a costa del erario nacional.

Debe evitarse que los partidos políticos sean centro de dispensa de trabajos como recompensa por servicios prestados y cuna de operadores políticos. Todavía nadie se hace la pregunta ¿cómo llegó a ser Jefe de gabinete el señor Andrés Farias? ¿De qué manera obtuvo su empleo y quien lo apadrinó?

Por su parte los senadores Navarro (PS) y Ávila (PRSD), anunciaron un proyecto para suprimir las donaciones anónimas a las candidaturas y la pérdida del cargo a los electos popularmente, cuando excedan los gastos permitidos por la ley.

La confianza de la ciudadanía en la política se encuentra seriamente resentida. La confianza en el gobierno también obtiene una baja nota (encuesta UDD), sin embargo el 57,9 % de los ciudadanos le han dado un voto de confianza a la Presidenta Michelle Bachelet. En honor a esa confianza se espera que actúe con más decisión y aplicando con severidad el “caiga quien caiga” que hasta el momento solo parece una efímera promesa.

4.11.06

El clientelismo en la política


El tema de Chiledeportes ha golpeado duro al conglomerado oficialista, especialmente, porque militantes de sus partidos, de una forma u otra, aparecen involucrados en el escándalo.

La oposición, ha atacado implacablemente el flanco débil que muestra la concertación. Nos es primera vez y los más pesimistas señalan que no será la última, en que el gobierno y los partidos que le sustentan política y electoralmente, sean enfrentados a situaciones de corrupción.

Lamentablemente, parece, nadie pone el dedo en la llaga.

Son muchas las oportunidades en que los mal llamados funcionarios públicos, meten las manos en el dinero fiscal. Esos “funcionarios” han arribado con las sucesivas administraciones, no por el mérito de sus conocimientos y competencias, más que nada, como pago por “favores concedidos” a políticos profesionales.

El verdadero funcionario público, que lleva muchos años en la administración fiscal, nada tiene que ver con algunos “picantes” como los denominó el ex presidente del PPD, Jorge Schaulsson, por lo cual no se les puede poner en el mismo saco.

Pero, definitivamente, el hilo se sigue cortando por lo más delgado, nadie quiere enfrentar la realidad del problema. En Chiledeportes el origen del problema pasa por la interferencia política en la aplicación de los recursos.

Nada se saca con pedir la renuncia a todos los directores regionales del organismo. Primero no todos tienen un desempeño igual. Segundo, solo a dos o tres se les ha comprobado actuaciones irregulares. En lo personal debo defender a Miguel Ángel Cuadros de la IV región porque nada indica que tuviera un comportamiento reprochable, además, solo demostró eficiencia y dedicación a las tareas que le fueron encomendadas.

La guillotina tiene que funcionar más arriba, en los decisores. Aquellos que no cumplen con las responsabilidades inherentes a sus altos cargos, no supervisan, no controlan la gestión. Pero allí llegamos a una “clase política” que parece intocable.

Detrás está la vieja práctica, de la cual muy pocos están excluidos, el clientelismo político, donde los parlamentarios, diputados y senadores, salvo honrosas excepciones, presionan para colocar en diversos cargos a sus “operadores políticos”. Son aquellos que les consiguen los votos.

Y hay senadores y diputados que presionan a las autoridades para que se nombre a zutano o merengano, no por sus merecimientos o competencias, solo porque es una persona que conviene a sus intereses.

La mejor muestra de transparencia y probidad, palabra que la política hoy usa como parte de un nuevo evangelio, en que pocos creen, es generar una ley que impida, explícitamente, a los parlamentarios intervenir como gestores o promotores de personas o grupos, solo porque son afines a sus intereses particulares. Atrévanse y estoy seguro la ciudadanía se los sabrá reconocer. Dejen de presionar para que se nombren, notarios, jefes de servicio. Dejen de presionar para que los concursos para cargos públicos finalmente se le asignen a alguna persona de su preferencia.

En definitiva hagan en el congreso lo que tienen que hacer, legislar y fiscalizar cuando corresponde.

Así evitaremos que sigan apareciendo personajes como Andrés Farías, ex jefe de gabinete de la dirección metropolitana de Chiledeportes: "Yo soy PPD. Cuando yo pienso, pienso como PPD, no como demócrata cristiano, no como radical. Entonces claro, a lo mejor ése fue el error, porque si yo hubiera puesto a todos los parlamentarios, ¿qué hubiera pasado?".

"Fue un error que sepultó mi carrera. Mi carrera profesional y política, yo soy administrador público", afirmó el ex funcionario de Chiledeportes. "Cuando uno está en esto, sabe cuáles son las reglas. Y esas son las reglas"

¿Nunca se le ocurrió, a Farias, que también en este país se puede pensar como chileno?

La pregunta es, las reglas son “si te pillan estas despedido”. Espero y confío que las reglas de la política no sean esas como, aparentemente, alguien se las enseñó al señor Farías.

El tribunal supremo del PPD resolvió, sobre este caso en particular: “El señor Farías Astorga, a contar de hoy viernes 3 de noviembre, no goza de la calidad de militante del Partido Por la Democracia, fundamentalmente por sus actos y dichos del día de ayer que todo Chile pudo ver a la salida de fiscalía, los que son reñidos con el comportamiento de cualquier militante del partido”.

Pero tengan por seguro que no rodará ninguna cabeza importante. Que los parlamentarios que, presuntamente, aparecen como involucrados, saldrán libres de polvo y paja y así la política chilena sepultará, una vez más, sus muertos en silencio y sin testigos.

A poco andar, diputados y senadores, con las excepciones que, afortunadamente aún existen, volverán a golpear las puertas de Intendencias, Gobernaciones, Municipalidades y Seremías, para recomendar a su “operador político” de turno.